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No es una rosa cualquiera.
Es un detalle pequeño, elegante y pensado para durar.
Esta rosa de cristal está hecha para regalar en San Valentín cuando quieres decir algo sin exagerar: un gesto bonito, cuidado y con presencia. El cristal tiene un acabado limpio y brillante, y la varilla metálica le da un toque sobrio que funciona igual de bien en una mesilla, un escritorio o una estantería.
A diferencia de una flor natural, no se estropea ni pierde su forma. Se queda ahí, como recuerdo. Es ese tipo de regalo que no necesita explicación ni frases grandes: se entiende solo.
Viene presentada en una caja de regalo, lista para entregar, y está disponible en distintos acabados para adaptarse al estilo de quien la recibe.
Un detalle sencillo, bonito y con intención. Justo lo que pide San Valentín.
Medidas:
Rosa: 20 × 30 × 90 mm
Caja: 30 × 55 × 120 mm